sábado, 10 de febrero de 2007
Ando haciendo limpieza por casa, y trasteando en busca de objetos para tirar me he encontrado con una viejísima libreta de tiempos del instituto que me ha parecido enternecedora: en las hojas traseras de los apuntes de ciencias había un montón de bandas ficticias formadas con los mejores músicos, supergrupos galácticos con los que me dedicaba a soñar mientras, presumiblemente, las explicaciones de mi profe me la traían floja. Eso me ha recordado mis comienzos como aficionado, cuando escuchando el “Led Zeppelín 2” me dedicaba a ensayar posturitas imitando a Jimmy Page, fingiendo espasmos al son de la batería de John Bonham, poniendo gesto cool mientras seguía las líneas de bajo de John Paul Jones. Aunque mi verdadero debut oficial en la música fue unos años antes, concretamente a la tierna edad de 11 o 12 años, cuando mis amigos del cole me hicieron salir a cantar en clase de inglés mi primera canción favorita, el “Say it ain’t so” de Murray Head, provocando la admiración del profesor por mi correcto acento. Repelente que era uno.
Si hay algo bonito en la profesión de músico es que es como prolongar indefinidamente (aunque sea en la cabeza) la adolescencia, el tiempo de los sueños, de las ilusiones, los polvos maravillosos, la rebeldía como sistema. Yo, cuando entré en Danza Invisible estaba como jugando, y en cierta forma sigo haciéndolo, ¡no en vano trabajo mientras el resto de la gente está de fiesta!
Pero ya no juego desde luego a imaginar bandas formadas por los mejores músicos. Me pongo a pensar y digo: ¿qué ocurriría si tuviese una base rítmica formada por Dennis Chambers y Rob Wasserman? ¡Cómo sonarían mis temas! ¿Y con Stevie a la armónica, Prince y Bill Frisell a las guitarras? Guau, combinación explosiva. Podíamos añadir al gran Michael McDonald a los coros también, más algún mago del estudio tipo Nigel Godrich para dar forma al asunto. ¿Qué obtendríamos?
Pues seguramente una mierda, aparte de ser irrealizable, claro está. Esto es como el fútbol, mira si no lo que le pasa a los “galácticos” del Madrid cuando los animosos chicos del Recre le endosan tres chicharitos para que se vayan contentos de vacaciones. El mejor equipo es siempre una combinación de estilistas con fajadores, contando siempre con la importancia fundamental del cariño, la compenetración, la ilusión conjunta. Aparte de los ya conocidos Danza (los imprescindibles Chris, Manolo y Antonio) en mis directos en solitario me acompañan Rafa, Paula, Axier, Alejandro e Isaac, todos colegas y buena gente. Empezamos a sonar.

Artículo publicado en adn Málaga el 8-febrero-2007
Publicado por Javier_Danza @ 0:06
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Comentarios
Publicado por josencadenao
sábado, 10 de febrero de 2007 | 22:53
Me ha emocionado este articulo, que ya lei el otro dia en el adn mientras tomaba un cafe, y me emociona porque me he sentido identificado en muchas cosas.
tambien yo me dedicaba en clase, importandome un pito lo que hablaran los profesores, a dibujar portadas y titulos para el futuro disco de mi banda "esperanza inmortal" de la que formaba parte tu actual bateria Alejandro, que fue, como salta a la vista, el unico que tuvo huevos y aposto por vivir de la musica.tambien yo me llevaba a clase de ingles mi guitarra y cantaba canciones en dicho idioma, unica asignatura que aprobaba.Y tambien yo me dedicaba, encerrado en mi cuarto mientras hacia creer que estudiaba,a imitar los mavimientos y la voz de un JAVIER OJEDA que empezaba a conocer, e imaginaba que me respaldaban en el escenario Antonio, Chris y Manolo, en verdad hoy a mis 31 años, aún lo imagino.Pero no le heché huevos. y sigue...
Publicado por josencadenao
sábado, 10 de febrero de 2007 | 23:02
y sigue.... Pero no le heché huevos, como Alejandro, en aquel entonces me contentaba con comer hamburguesas con mi novia y no perderme ninguno de vuestros conciertos.
Recuerdo que me asustaba el ritmo que Alejandro queria seguir, el solo queria trabajar, tocar, tocar y tocar, y me venia muy grande aquello con cuatro acordes que yo sabia poner.
Hoy en dia, aunque economicamente mas tieso que la mojama, sigo contentandome 16 o 17 años despues, con las mismas cosas, sigo tomando hamburguesas con la misma mujer y sigo estando en los conciertos del mismo grupo, vosotros.
UN ABRAZO.