Anda, anda, que me cuenten a mí lo que es ser un
“pupas”. Vienen los del Atleti alegremente y se adjudican el título sin tener
en cuenta que por aquí abajo, frente a las costas de Marruecos, existe un
equipo que pone a prueba la capacidad de aguante de sus aficionados aún más. Es
lo que le pasa a la gente de Madrid, que considera que todo lo que ocurra fuera
de la capital es una extraña nebulosa en la que la gente hace cosas raras y
hasta hablan lenguajes desconocidos. Y los que usan el mismo idioma lo distorsionan
hasta hacerlo casi irreconocible, como ocurre con esa gente de la Costa del
Sol, que en el fondo son buenos chavales. ¡Pero si hasta un presi suyo fue
alcalde de Marbella! Pues sí, señores, afirmo que ser del Málaga tiene más
mérito, porque sufrir como lo hemos hecho esta segunda vuelta no es apto para
cardiacos, no. Sólo un equipo como el Málaga es capaz de casi-dilapidar la
ventaja obtenida en un arranque espectacular y esperar a la última jornada para
ascender, sufriendo varapalos como el del Hércules o frustraciones salvajes
como los últimos 10 minutos de Motril. Ahora, por fin, creo que nuestra agonía
ha cesado. Felicidades a Fernando Sanz, a Muñiz, a los futbolistas. ¿Estamos en
primera? Todavía no me lo creo: ¡yujuuuuuu!