lunes, 30 de junio de 2008

“Que el mundo fue y será una porquería ya lo sé / en el quinientos seis y en el dos mil también”. No sabía Enrique Santos Discépolo, compositor de este tango inmortal de Gardel, cuánta razón tenía. Un repaso rápido a la situación actual nos ofrece un balance desolador, con más hambre y guerras que nunca, con las desigualdades cada vez más patentes entre primer y tercer mundo; sequías, contaminación, catástrofes naturales, violencia. ¿ Y de quien es la culpa? La respuesta fácil nos llevaría a los dirigentes sin escrúpulos tipo Putin y Bush, pero hoy mi dedo acusador va en otra dirección: hoy nos vamos a concentrar en los tontos.

Que hay gente mala e hijaputa en el planeta, desde luego, nadie lo pone en duda. Pero suscribo la teoría de mi padre: el tonto es un personaje molesto que, ciertamente, es más peligroso que el hijoputa por su imprevisibilidad. Al fin y al cabo, de un malvado siempre esperas que te la meta a la menor ocasión, y eso te mantiene alerta; es un mierda y va a actuar como tal. Pero al tonto no hay quien lo pille. Aquí sería importante observar que suelen dividirse en dos, según su grado de idiotez:

a)      El tonto de remate. Básicamente no tiene arreglo y se pasa la vida haciendo y diciendo tonterías, a veces jactándose de ello. Es el que lava el coche en tiempo de sequía, el malagueño que grita “¡Puta Sevilla!”, el racista que “no aguanta a moros y negros”, el que se queda el cambio de más del kiosquero despistado. Son presa fácil del hijoputa, que necesita de ellos para ejercer su influencia malévola. Aquí en la Costa del Sol suele acabar en la construcción o la política, eso sí, desempeñando cargos menores, que para eso son tontos.

b)      El tontaina o tontucio. No suele tener mucha personalidad y eso le da un plus de peligrosidad, porque puede ser manejado a su antojo por el hijoputa en determinadas circunstancias. Es por ejemplo lo que pasó en la Alemania nazi, ¿acaso la mayor parte del país eran desalmados matajudíos? Claro que no, pero en un momento puntual la tontez se extendió por la población y la dejó a merced de Hitler y sus huestes. Aquí en la Costa del Sol suele aprobar la corrupción urbanística “siempre que traiga dinero” y no le importa que los políticos le roben si “hacen cosas”.

¿Y en la música? Pues lo mismo, el negocio está en manos de tíos mierdas que sólo quieren dinero rápido, pactan con las radios y se reparten los beneficios, mientras el artista real cada vez está más desprotegido. Acabemos este artículo sombrío con una brizna de esperanza: la buena música está ahí y sólo hay que buscarla. Y nadie te impide hacerlo.

(Artículo publicado en ADN Málaga el 27-06-08).

Publicado por Javier_Danza @ 20:43
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Publicado por DesdeLaRibera
domingo, 06 de julio de 2008 | 13:21
Hablas de tontos y de hideputas, y eso es quedarse muy en la costra... profundiza un poco y verás que ninguno de ellos es en verdad invisible.

El hideputa, lo es...y no se espera nada más de él salvo que actúe en su propio papel. Tus tontos son tontos simples...resumidos en su propia estupidez. Ni siquiera al que denominas tontucio es en realidad invisible ya que como apuntas es manejado por el hideputa por lo cual, conocido el primero, y si eres listo descubrirás al segundo.

A mi me da más miedo el Ambiguo. Esa persona que de primeras la sientes como buena gente, amable, cariñosa y siempre dispuesta cuando se la necesita...se gana tu respeto...Luego con el tiempo descubres que además es inteligente y te ayuda a resolver algún pequeño dilema, no muy significativo...se gana tu amistad....Como es buena e inteligente comienzas a sentir la necesidad de tenerla cerca, de consultarla...estás en peligro...
Publicado por DesdeLaRibera
domingo, 06 de julio de 2008 | 13:23
El Ambiguo es en su interior un nido de víboras, inteligente como es y dotado de ese aura de bondad, es perfectamente consciente del efecto que produce en los demás, es paciente; espera, analiza, calcula...para finalmente manejar al incauto elegido a su antojo, sin que este se percate lo más mínimo.

Si en este punto, no lo has descubierto, y te aseguro que no es fácil, entrará hasta la cocina, se hará indispensable, y lo peor, cada vez sabrá más de ti y tu menos de él, aunque te parezca que le conoces como nunca antes conociste a persona alguna...cuídate de esa sensación, suele ser un indicador...recapacita.

Este tipo de persona esperará el tiempo que sea necesario para vaciarte por completo, sin que tu lo sepas, estás a su meced. Mientras esto sucede, su mente ha ideado mil y una formas de anularte, te conoce tanto...
Publicado por DesdeLaRibera
domingo, 06 de julio de 2008 | 13:27
Lo peor del caso es que esta ser es asociativo y no solo se ha ganado tu confianza, sino también la de los que te rodean. Los usará como escudo para protegerse y los lanzará contra ti. De resultas echarás de tu vida a uno de los tuyos y te quedarás “durmiendo con tu enemigo”

Llegado el punto en el que, lo siento, ya no hay retroceso. Levará a la práctica su golpe final, que será sutil y demoledor para ti. Comenzarás a sentir que algo raro sucede, pero no lo asociarás con esa persona hasta que sea demasiado tarde, si es que algún día llegas realmente a saberlo.

Serás atacado en tu parte más vulnerable, y lo peor es que se lo contarás y sabrá que lo está haciendo bien, se sentirá reforzado, y poderoso, no parará hasta verte caer...y caerás...de esto no cabe la menor duda.

Si logras, aunque tarde, darte cuenta, Aprende.
Si no, es muy probable que seas un pobre tontucio manejado por un Ambiguo, que normalmente se trata de un hildeputa, al que nadie reconoce como tal.
Publicado por DesdeLaRibera
domingo, 06 de julio de 2008 | 13:30
En resumen este personaje sólo es reconocible por dos tipos de personas, sus victimas más aventajadas que tuvieron la fortuna de reconocerle y sus semejantes.

Hoy por hoy yo no se cual de los dos soy.
Publicado por marigelpellin
sábado, 16 de agosto de 2008 | 15:15
Hola Javier.
Tienes toda la razón, es muy peligroso que permitamos que personajes como esos manejen nuestras energías y lleven a nuestro planeta a la misma altura del betún de la que precisamente queremos salir.
En el mundo de la música precisamente es lo mismo, por eso y otras cosas yo dejé de cantar profesionalmente. Aunque muchas veces me apetece mucho subirme de nuevo a un escenario. Ay! Me encantaría cantar contigo! Ahora me dedico a enseñar Tai Chi, que me permite expresar mi energía y lo que tengo dentro de la misma manera que la música. Y ahora, de nuevo gracias a tí me está apeteciendo mucho escribir.
Creo que aumentando nuestras ganas de vivir y alegría podremos machacar a esos personajes que se creen que se salen con la suya.
Besos gigantes.
María Ángeles.