Ese fue el pasado día 26, un auténtico torbellino de actos que me dejó auténticamente extenuado, aunque más contento que unas pascuas. La cosa empezó con el Premio del Día de Andalucía para Danza Invisible, un galardón importantísimo que nos viene en un momento genial, con el "Tía Lucía" a punto de salir de la cocina. Yo no soy de los que da demasiada importancia a las distinciones pero, oye, nunca sienta mal [...]